Un señor va a la iglesia y le pide a San Pedro:
Por favor, haz que mañana llueva o te rompo con un martillo.
El parráco escuchó esto y cambió de lugar la estatua de San Pedro, puso una igual pero más chiquita para que el individuo no rompiera la más grande.
Al día siguiente, va el señor a la iglesia y le dice:
¿Pedrito está tu papá?
- Hija, no te olvides de que estás con un delegado del Señor -
Se acuestan y en la oscuridad se escucha:
- Padre... déjeme que se la bese. -
- Hija, recuerda con quien estás. -
- Dele Padre, se la beso. Le va a gustar -
- ¡Pero eres una pecadora!
- Un poquito Padre -
- ¡Respeta mis hábitos mujer!
- Esta bien Padre, voy a respetar sus hábitos, pero sáquemela del culo que me está doliendo mucho. -
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