El escocés de siempre |
El señor MacLean iba en un taxi cuando advirtió que a pesar de haber llegado a su destino el vehículo no se detenía.
- ¿Por qué no para usted?
Y gritando el taxista dice:
- No puedo, ¡se han roto los frenos!
- ¡Por Dios!, contesto el señor MacLean. ¡Por lo menos pare el taxímetro! |
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